26/3/12

Benedicto XVI "Silente Complice" en torno a Abusos Sexuales.


El Vaticano esta Solapando las practicas reprobables y poco evangelicas de sus Clerigos Pederastas.

Reclaman ‘silencio cómplice’ de Benedicto ante abusos sexuales de sacerdotes

LEÓN, Gto. (apro).- El Papa Benedicto XVI y las demás autoridades religiosas del Vaticano han guardado un “silencio cómplice” en torno a los abusos sexuales cometidos por Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, afirmaron hoy el investigador Fernando M. González y el exsacerdote Alberto Athié, autores del libro La voluntad de no saber.

Durante la presentación del libro en esta ciudad, realizada en el marco de la visita del Papa a Guanajuato, ambos autores señalaron que Joseph Ratzinger, durante los 24 años que estuvo al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, por la misma naturaleza de su cargo, tenía la obligación de conocer los actos de pederastia cometidos por Marcial Maciel.

Estos actos de pederastia –dijeron– estaban ampliamente documentados en los propios archivos del Vaticano, que desde los años 40 conocía el “comportamiento delictivo e inmoral” de Marcial Maciel, así como su “doble vida”.

Por ello, aseguraron González y Athié, el actual Papa guardó ese “silencio cómplice”, junto con el Episcopado Mexicano, pese al “torbellino mediático en que se ha convertido el caso Maciel”.

Señalaron que, por su pasividad, “las autoridades religiosas actúan como si Maciel, los Legionarios y las víctimas fueran de un lejano país o de otro planeta”, ya que jamás se realizó un proceso canónico contra Maciel, ni se les ha hecho justicia a quienes fueron víctimas de sus abusos sexuales.

La voluntad de no saber está integrado por 212 documentos que comprueban los abusos de Maciel, muchos de los cuales provienen de los propios archivos del Vaticano, y son cartas, testimonios, relatorías y cronologías que algunas personas –indignadas por estos abusos– lograron rescatar para entregárselas a los autores del libro.

Debido a lo anterior, concluyeron los autores, el Vaticano por un lado “elabora implacables discursos ético-religiosos”, pero por otro está “solapando las prácticas reprobables y poco evangélicas” de sus clérigos pederastas.